No hay duda de que un lanzamiento como el de "Krushers of the World" de Kreator siempre supone un hito que genera una gran expectación, tanto entre los fans de la banda, como entre el público metalero en general. Los alemanes, hace ya tiempo que entraron en la historia del metal extremo, ahora bien, estrenar un nuevo disco no está exento de la necesaria digestión, ni de un exhaustivo análisis que permita interpretar qué es lo que está llegando a nuestros oídos.
En este último trabajo, Petrozza ha plasmado parte del thrash que venía siendo habitual desde la edición del "Violent Revolution", hasta la llegada de "Hate Über Alles", pero introduciendo también una sonoridad, una expresión y unos tiempos que nos acercan mucho a pasajes conocidos de los ya míticos "Outcast" y "Endorama".
El álbum es un viraje hasta entonar una nueva creación sonora que hibrida y se sale de las líneas conocidas por los seguidores de la banda.Temas como "Seven Serpents" o "Psychotic Imperator" nos trasladan hacia un thrash más profundo, y en cambio, "Tränenpalast" nos lleva a otros territorios más alejados de la ortodoxia habitual de la banda.
Es meritorio que una formación tan asentada como Kreator decida crear sin contemplaciones avanzando sobre un camino que puede ser estable e inestable a la vez, y es que es posible que no todos entiendan este concepto musical de la misma forma. Posiblemente este trabajo no sea la continuidad que se esperaba, pero la libertad creativa merece la pena. Que cada uno juzgue por sí mismo. (Jesús Garrido)























