Hacía tiempo que Megadeth nos preparaba para su trabajo de despedida como leyendas del thrash. Dave Mustaine nos ha dejado claro en repetidas ocasiones que, con la publicación de su disco homónimo Megadeth, declaraba 2026 como año de finalización definitiva para las andanzas de Rattlehead.
Con un disco de despedida es difícil contentar a fans y seguidores, y más si hablamos de una banda como esta, con su historial, su bagaje y sus logros a nivel internacional. Recordemos su "Peace Sells… But Who’s Buying?" (1986) por poner un ejemplo.
El trabajo reafirma el sonido y la composición clásica de Megadeth, no trata de innovar ni de mejorar trabajos anteriores, nos ofrece lo que necesitamos en un CD de despedida de una banda de su altura: su técnica, su energía y su esencia.
Es posible que se esperara algo más de consistencia y uniformidad creativa, y que esto les reste un poco en la nota final, pero en todo caso, se trata de una producción que merece ser escuchada lejos de prejuicios y auras de gran despedida.
Se puede discutir sobre su calidad, sobre qué tiene y qué le falta, sobre qué es lo que gusta y lo que no de esta despedida, pero quizás lo que más nos pueda inquietar es precisamente eso, saber si este será realmente su trabajo de cierre y punto final. Veremos qué nos depara el futuro… (Jesús Garrido)























