La gira "The War That Never Ends" hacía parada en la sala Upload del Poble Espanyol el pasado 21 de abril, para hacernos partícipes de la complicidad entre los daneses Katla y los ucranianos 1914.
Puntual apertura de puertas y aparición de Katla para comenzar el repaso de su primer y único larga duración hasta la fecha, "Scandinavian Pain" (2025), en el que encontramos una buena mezcla de doom/sludge con ritmos directos e hipnóticos, que aderezados con otros más rápidos y melódicos, recrean atmósferas que narcotizan y que tuvieron efecto directo sobre el público, al que mantuvieron inmóvil centrado en el escenario hasta que los de Copenhague terminaron su actuación. Con algo más de medio aforo, los daneses, con su frontman Rasmus Bang, batería y voces, situado en la primera línea del escenario, franqueado por Theis Stenberg al bajo y Marc Lennart a la guitarra, repasaron temas de su último trabajo, así como de alguno de sus anteriores EPs. Todo un acierto, ya que nos permitió disfrutar de algunos temas anteriores no incluidos en su primer disco de estudio que merecía mucho la pena revisar. Escasos 45 minutos de intervención, que se quedó corta, puesto que tenían al público enganchado tanto por su música como por el despliegue energético mostrado por Rasmus con las baquetas. Muy buena acogida por parte de los presentes en temas como “Grim Jesus” y “Taurus”, además de “Dead Lover”, para el que contaron con un guitarra extra, Oleksiy Fisyuk de 1914, sobre el escenario. Buen directo y buen sonido para Katla, que supieron aprovechar el momento y que interactuaron con el público, haciéndoles notar lo encantados que estaban de su paso por la Ciudad Condal. Por su parte, el público también agradeció su presencia en la sala, y sin duda, se quedó con ganas de disfrutar de algún tema más.
Con más de tres cuartas partes del recinto lleno y tras el parón entre bandas, llegó el turno de 1914. Expectación de los presentes para ver qué tenían preparado los de Ucrania, que suben al escenario ataviados con sus uniformes de campaña de la Primera Guerra Mundial para iniciar su ataque sonoro abriendo con uno de sus temas más emblemáticos “FN.380 ACP#19074”, a los que seguirían otros igual de míticos como “Vimy Ridge (In Memory Of Filip Konowal)”. Los de Lviv llegaban con la vitola de ser una excelente banda tanto de estudio como de directo, lo que se confirmó con la gran presencia que sobre las tablas tienen, gracias a su uniformidad en escena (incluso bajo y guitarras con geometría similar para mantener el aspecto marcial de la actuación), y la actitud de la banda, estática, grave y consecuentemente alineada con la interpretación de lo que nos cuenta su lírica. Un espectáculo más allá de lo estrictamente musical, con teatralización, vestuario, ambientación y proyección de imágenes de corte bélico detrás de la banda en pantalla.
Dmytro Ternushchak caminaba por el escenario con las manos en la espalda, la cabeza baja y la vista perdida cuando la lírica le daba tregua, haciendo aún más intensa la ambientación y la interpretación de sus temas, dándoles un tono solemne y marcial al mismo tiempo. Uno tras otro fueron desgranando temas, muchos de su último trabajo, como “1914 (The Siege of Przemyśl)”, “1915 (Easter Battle for the Zwinin Ridge)”, “1918 Pt. 1: WIA (Wounded in Action)” y “1916 (The Südtirol Offensive)”, respaldados por un sonido excelente. Ideal para que pudieran desarrollar todo el potencial de su elaborado y rico en matices black/death, con el que no hacen prisioneros precisamente.
Oleksa Fisyuk y Vitaliy Vyhovskyi a las guitarras, Armen Oganesyan al bajo y Rostyslav Potoplyak a la batería, iban lanzando andanadas sin descanso en forma de embestidas sonoras con las que lograban mantener una densa atmósfera llena de oscuridad y opresión, generando una sensación de gran intensidad de combate, que se propagaba inexorablemente entre el público. En conjunto, una magnífica actuación basada en el apasionante y profundo carácter conceptual de sus trabajos. La banda hizo un par de altos en el camino para que el vocalista, teniente mayor Dietmar Kumarberg (Dmytro Ternushchak), hiciera un par de speeches sobre la guerra y sus problemas y consecuencias. Declaraciones anti-belicistas con especial hincapié en los problemas que está teniendo su país ante la actual invasión rusa.
Una hora y cuarto justa para 1914, que supo mantener la atmósfera y el dramatismo de la guerra hasta el final de forma muy acertada, incluso con Dmytro interpretando un tema de principio a fin caminando entre el público, lo que sumó enteros para la formación de manera clara. Una suerte ver estas dos bandas juntas, que no defraudaron y que dieron la talla de forma sobrada, y con una respuesta más que aceptable por parte del público que llenó la sala casi al completo, lo que demostró ganas de ver este directo aun a costa de pagar la osadía con la esperada y más que conocida somnolencia del día después. Sin duda Katla y 1914 inmersos en su particular campaña "The War That Never Ends", obtuvieron un resultado en combate inmejorable. (Texto y foto: Jesús Garrido)























