Llegamos al último día del festival, pero las altas temperaturas seguían en aumento. Nuestro único consuelo era ver un buen número de bandas clásicas que se congregaban en esa jornada. Tuvimos que saltar algunas, para guardar fuerzas hasta el final. Phil Campbell continua manteniendo vivo el espíritu Motörhead, aunque de eso anda muy sobrado Rock Fest (quizás demasiado ya, o por lo menos esa es la visión de muchos). Eraso! sorprendieron a muchos heavies, por su contundencia.
Doro hizo un show mezclando los mejores temas de Warlock con los éxitos de su carrera en solitario. La reina del metal europeo, sufrió mucho con el Sol, que le daba de lleno y, en alguna ocasión tuvieron que meterla para dentro y refrescarla, porque el riesgo de insolación era evidente. Mientras ella actuaba, en el escenario contiguo, vimos a Stryper montar su backline. Lo estaban haciendo ellos mismos, negando la ayuda de los roadies. Era algo raro y poco habitual, pero los cuatro músicos cristianos estuvieron una hora colocando todo. No consiguieron hacerlo muy bien, pues comenzaron con retraso y acoples. De hecho, no acabaron de sonar cómodos en toda su actuación. Sin duda, nos quedamos con su anterior visita al festival.
Alestorm y Koma coincidían en horario, así que hubo división entre el público. Otros, aprovecharon para cenar y algunos para ir cogiendo posiciones en el escenario de Judas Priest. Pese a su edad, los británicos volvieron a ganarse al público. Rob Halford sabe como disimular los tonos a los que ya no llega, y eso es de agradecer. Scott Travis demostró seguir siendo un batería muy técnico y Richie Faulkner, ahora mismo, es quien lidera brillantemente la parte musical. Cerraron Scorpions, a los que cada vez se les nota más la edad y el público sabe que estamos cerca de su adiós definitivo. Especialmente su cantante Klaus Meine parece costarle mucho aguantar un show de cerca de dos horas. Los salvan mucho, su repertorio de grandes clásicos, que es incuestionable. Además, para los bises lo adornaron con un escorpión gigante, que lució mucho.
Durante el fin de semana, se anunciaron las fechas de la próxima edición y adelantaron un cabeza de cartel, Helloween. Por lo tanto, nos volveremos a ver en julio de 2026 en Can Zam.























