Cumpliendo con la previsión de un nuevo lanzamiento, Exodus nos hace llegar, de la mano de Gary Holt y Tom Hunting, su décimo tercer trabajo de estudio, “Goliath”, en el que también hay que mencionar a Jack Gibson y a Lee Altus, quien junto a Holt, forma un dúo de las seis cuerdas excelente. Y para cerrar la formación, contamos con el regreso a la banda de Rob Dukes asumiendo completamente la faceta vocal.
Diez temas en algo más de cincuenta y cuatro minutos que se acercan en ocasiones a un thrash clásico, pero en otras, a un sonido más evolucionado y actual, con más groove y menos thrash puro, con más medios tiempos, pero menos velocidad, lo que deja muchas lecturas abiertas para este último trabajo de los originarios de Richmond, que al parecer, han decidido dotarlo de una clara evolución musical respecto a sus anteriores publicaciones. El resultado de “Goliath” tiene para todo y para todos. A favor, el gran trabajo vocal de Rob, las guitarras del duo Holt/Altus sobre donde se asienta el disco, la muy cuidada producción con atención al conjunto bajo/batería, también la ya habitual profundidad compositiva de la banda. Si miramos desde otro prisma, la balanza se decanta demasiado hacia la experimentación musical y la aparición de elementos compositivos más modernos de lo esperado, lo que resta algo de agresividad y consistencia al trabajo, que acaba resultando menos uniforme de lo habitual para la banda, añadiendo un toque de irregularidad al disco, que no todos han aceptado de la misma manera.
Exodus está evolucionando su sonido, con la consecuente división de opiniones que deja tras de sí un trabajo más inconsistente de lo habitual, pero, en cierta forma, muy interesante evolutivamente. Quién sabe hacia dónde se encaminan los creadores de clásicos como "Bonded by Blood" (1985), "Fabulous Disaster" (1989), "Tempo of the Damned" (2004) o, más recientemente, "Persona Non Grata" (2021) con una buena acogida por parte de crítica y público. Destacar un par de colaboraciones: una la violinista china Katie Jacoby, que participa en el tema “Goliath” con arreglos de cuerda (gracias a su violín), filtrando en el corte un toque más épico y menos habitual dentro del thrash, y otra con Peter Tägtgren, que participa como vocalista invitado en la destacable canción “The Changing Me”.
Quizás podamos decir que se trata de un álbum premonitorio, que casi con toda seguridad, nos adelanta parte de lo que nos tiene que llegar a futuro, desde la Bahía de San Francisco. (Jesús Garrido)























