Una de las cosas que ocurren cuando se remueven las aguas del pasado en la historia del metal extremo, es que vuelven a reaparecer genialidades que habían quedado dormitando durante un tiempo a la espera de ser descubiertas de nuevo. Justo esto es lo que pasó cuando, casi por casualidad, mi vinilo "Individual Thought Patterns" volvió a girar en el plato de nuevo, después de un largo tiempo semi olvidado en la estantería de los clásicos. Con los primeros acordes reviví la emoción que en otra época había sentido con este disco de los grandes Death. Su obra cumbre, en mi opinión. Antes fue "Human", y después fueron "Symbolic" y "The Sound of Perseverance", todos excelentes trabajos, pero ninguno con su misma alma, carisma e importancia.
Se puede discutir la evolución musical, la técnica, el mejor o peor sonido, sobre qué gusta más o qué gusta menos, pero si hay un disco de los Death que puedo recomendar encarecidamente y que marcará un antes y un después a quien lo escuche, es este, su quinto álbum de estudio. Desde el inicio ocurre la magia en él, te seduce y te atrapa en su atmósfera legendaria y mítica. Ya no hay vuelta atrás. Los que ya lo conocen seguro que me entienden, saben de lo que hablo…
¿Cuánto tiempo habría pasado desde la última escucha?… sonó sin descanso, repetidamente, en bucle. Qué lujo poder tenerlo en mis manos y poder re-descubrirlo una y otra vez a pesar del tiempo. "Overactive Imagination", "In Human Form", "Jealousy", "Trapped in a Corner" y así hasta terminar las últimas notas de "The Philosopher", el tema que cierra el álbum.
Con el vinilo en las manos no queda más que dar las gracias por la creación de tan extraordinaria obra de arte. Gracias Chuck Schuldiner por esta genialidad… Gracias Chuck por compartir tu legado con todos nosotros… ¡Gracias! (Jesús Garrido)























